La investigación científica hace uso, entre otros, de teorías, conceptos,
metodologías, técnicas e instrumentos, con el fin de aumentar el conocimiento
existente respecto a algo (Bunge, 1989).
La metodología cuantitativa, en el modelo
general de ciencia, ha propuesto diferentes tipos de investigación que buscan alguno
de los siguientes tres objetivos: describir, predecir y controlar (Clark-Carter, 2002),
haciendo para ello uso de instrumentos de medición que permitan obtener la
información ya sea con fines descriptivos, o la usada para predecir fenómenos o la
que da cuenta del grado de control que se tiene sobre lo conocido.
Los instrumentos son por tanto aquellas herramientas que permiten obtener
evidencia, y cuando ésta se provee en términos de unidades de medida entonces tal
instrumento es catalogado como científico.
Los instrumentos deben cubrir las siguientes características:
1. Confiabilidad: Se refiere a la consistencia de la medición obtenida,
es decir, hasta qué punto se obtendría el mismo resultado (valor observado) si se
hace nuevamente la medición con ligeras variaciones en el tiempo, o en el espacio, o
en el formato y extensión del instrumento, entre otros.
2. Validez: Define el
grado en que realmente el instrumento está midiendo el atributo que se supone mide.
Las AMENAZAS más frecuentes tienen que ver con la falta de entrenamiento para el
correcto uso de los instrumentos de medición.
Este riesgo se controla de manera
sencilla mediante el entrenamiento a los usuarios de los instrumentos; tal como
también fue mencionado previamente, en algunos casos el correcto uso de los test
solo requiere la lectura previa y el seguimiento de instrucciones puntuales
consignados en los manuales de uso.
Por ello, en la literatura especializada
se recomienda leer el manual antes de usar el instrumento además de entrenamiento
dirigido por personas con experiencia en el uso de los instrumentos para dominar no sólo el CÓMO si no también CUÁNDO y DÓNDE se utiliza el instrumento.
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